Mide tu huella ecológica

24 01 2013

¿Sabes qué impacto tiene tu  propio consumo en el planeta? ¿Sabes si tu forma de vivir es sustentable para el ecosistema global? ¿Cuántas Tierras se necesitarían si toda la gente viviera como tú?

green-footprint-shutterstock1¡Mide tu huella ecológica!
www.myfootprint.org

Por Pancho Bohórquez

Seguramente el indicador más preciso para medir el impacto de la economía humana en la posibilidad de la biósfera de regenerar sus recursos es la huella ecológica. Su medición “revela cuánta área de tierra y agua requiere una población humana (o una persona) para producir los recursos que consume y para absorber sus desechos, así como cuánta área productiva –o biocapacidad- está disponible” (Global Footprint Network, 2011: 35).

Si ya entraste en www.myfootprint.org ya tienes tu resultado.

¿Qué puedes hacer si tu huella ecológica está ayudando a destruir el planeta?

¡No te espantes! ¡No se trata de privarte de la felicidad! De hecho, muchos pensadores han evidenciado ya que nuestro sistema capitalista, a través de la publicidad y el dominio cultural, ha logrado engañarnos y hacernos identificar cada vez más la felicidad con el consumo. Pero no es más que eso, un engaño. La sostenibilidad se trata de compartir, de construir una vida libre y sencilla, en armonía con el planeta y con los demás. Por ejemplo: ¿cambiar la última consola de videojuegos por salir en bici o hacer noches de juegos con tus amigos un día a la semana te haría menos feliz? Tal vez sea totalmente al revés.

Es fácil empezar por cambiar poco a poco pero decididamente la manera en que consumimos y nos transportamos. Caminar más, usar la bici, tomar el transporte público y colectivo, y sólo excepcionalmente movernos solos en auto. Al comprar, puedes liberarte de la dictadura de la moda y el último modelo, y preferir aquello que nos puede funcionar mejor por más tiempo; compartir las cosas que tenemos y disfrutamos con nuestra familia, amigos y vecinos (¿a quién se le ocurrió que debemos tenerlo todo para nosotros solamente?) y sacarle el máximo provecho a todo. Comprar mejor alimentos y otros productos locales, regionales o nacionales, y de ser posible de producción ecológica. Un poco menos de carnes y un poco más de vegetales es saludable para ti y para el planeta, por el alto costo ambiental de la producción animal. Algunas estrategias para ahorar agua, luz y gas en casa, y practicamente estamos del otro lado:

Del lado de las personas que no sólo decimos ciudar a la naturaleza y a la humanidad, sino que realmente lo hacemos.

Si quieres llevar al máximo tu congruencia, busca o genera acciones para convertir tu casa, tu trabajo y tu comunidad en lugares más ecológicos. Visita para más información las secciones de EcosQuerétaro o la página www.transicionqueretaro.org.


La Huella Ecológica de la humanidad ya es insostenible:

En agregados globales, “la Huella Ecológica muestra una tendencia continuada de consumo excesivo. En 2008, el año más reciente para el que hay datos disponibles, la huella excedió la biocapacidad de la Tierra, el área realmente disponible para producir recursos renovables y absorber emisiones de CO2, en más de un 50 por ciento” (World Wildlife Found, 2012: 8). Esta inmersión en la inviabilidad del sistema-mundo capitalista ha sucedido a ritmos extraordinarios en los últimos 50 años, pues en 1961 la huella ecológica global apenas superaba la mitad de la biocapacidad planetaria. Por otro lado, vale la pena destacar que, aunque la huella ecológica de la mayoría de los países supera dicha biocapacidad, incluida la huella de México que casi llega al doble de la medida sostenible, también es extremadamente desigual, pues va desde las cifras más elevadas para países como Emiratos Árabes Unidos, Bélgica o los Estados Unidos que consumen más de cinco veces la medida viable ecológicamente de recursos, hasta países que se encuentran a menos de la mitad de ese nivel de consumo, y en situación evidente de pobreza, como como Bangladesh, Haití, Palestina o la República Democrática del Congo, y las mismas desigualdades podrían observarse al interior de los países entre las clase de alto y bajo consumo.

Resulta impactante que prácticamente todos los países con “alto desarrollo humano”, consumen por encima de la biocapacidad del planeta (GFN, 2010: 19-22). Hay entonces una correlación evidente entre “desarrollo” y destrucción ecológica. “Claramente, el sistema actual de desarrollo humano, basado en aumentar el consumo y una dependencia de los combustibles fósiles, unido a una creciente población humana y una deficiente gestión y gobernanza global de los recursos naturales, es insostenible. Muchos países y poblaciones se enfrentan ya a severos problemas derivados de la pérdida de biodiversidad, la degradación de servicios ecosistémicos y el cambio climático, incluyendo escasez de alimentos, agua y energía; mayor vulnerabilidad a los desastres naturales, riesgos para la salud; movimientos de población; y conflictos relacionados con los recursos. Estas amenazas las sufren muy especialmente los habitantes más pobres del planeta, aunque contribuyen relativamente poco a la Huella Ecológica de la humanidad” (WWF, 2012: 10).

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